Con una birra en la mano, dándole una calada a mi cigarro se me ocurre pensar…
Los científicos han conseguido demostrar que la sensación química de amar dura unos 5 años, entonces, como hay gente en el mundo que vive toda su vida enamorada de una sola persona?
Revolver nos canta que el amor es eterno mientras dura, entonces, serán las relaciones un producto con fecha de caducidad?
Las relaciones tienen una paleta de colores muy variada así que, aun que generalice, tened en cuenta que no hablo de verdades absolutas, principalmente porque no creo que existan.
Conoces a alguien que cuando te mira hace que tu piel reaccione al momento con un gesto, una mirada o una palabra, sabes que le gustas, te gusta la idea de gustar y esas mariposas en el estomago se despiertan para llenarte de la necesidad visceral de seguirle el juego. Todo se precipita en algún momento entre la primera sonrisa y la última copa, una cosa lleva a otra, empiezas a creer que existen un montón de sentimientos hacia esa persona...
Fríamente, si no nos conocemos a nosotros mismos, como pretendemos creer que conocemos realmente a la gente que con las que nos relacionamos? Nos gusta gustar hasta el punto de confundir ese sentimiento con un afecto por lo que en realidad no es más que un desconocido que te mira con buenos ojos a la espera de que seas el tipo de persona especial que ya ha creado en su mente al margen de cómo seamos; entonces proyectamos todas nuestras fantasías sobre el hombre o la mujer ideal en ese individuo y acaban explotando en nuestra linda cara.
Curiosamente podría apostar que la mayoría de las parejas que conozco encajan en esa descripción, enamorados más de la idea de amar que de quien comparte su cama, porque si nos paramos a pensar en los amigos de años, a los que de verdad hemos tenido tiempo de tratar veremos que muchas veces no nos acercamos de ese modo especial a ellos por la sencilla razón de que no son ideales, son humanos, con defectos, virtudes, características que los hacen especiales y únicos pero no podemos ponerles su cara a nuestra pareja ideal.
Sería mejor que nos limitáramos a conocernos a nosotros mismos, definiéramos nuestra felicidad, decidiéramos ir a por ella o simplemente ser felices por nosotros mismos; no necesitar a nadie más que a ti para sentirte completo.
Creo que solo en ese momento podemos abrir los ojos lo suficiente para conocer a alguien, tal y como es, reírte, llorar, follar, o simplemente compartir una copa sin que ello influya significativamente en tu felicidad y entonces cuando mires atrás, con todas esas vivencias al lado de alguien, sientas que te acompaña en tu camino, lo entiende y lo camina contigo podrás decir que estas enamorado de un hombre o una mujer con el que tienes un futuro sin fecha de caducidad, porque no necesitas estar a su lado, pero quieres hacerlo.
martes, 13 de enero de 2009
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